Errores que no puedes cometer en tu perfil de LinkedIn.

 

Hace poco te contábamos algunas claves para que puedas sacarle el máximo partido a tu cuenta de LinkedIn. A pesar de los miles de recursos que campan por la red como este, y de lo aparentemente habituados que estamos a utilizar la red social profesional por excelencia, lo cierto es que hay algunas prácticas y errores extendidos que hacen que los usuarios no le den un uso adecuado.

Es habitual por ejemplo encontrar perfiles a medio completar y mal optimizados. Y eso que el propio LinkedIn incorpora un sistema de evaluación de su eficacia, que se va completando en diversos niveles según la cantidad de información que incluya y el grado de detalle.

Cómo optimizar al máximo tu perfil de LinkedIn
Pero los errores van más allá de la apariencia del perfil. Con la masificación de LinkedIn (con más de 400 millones de usuarios), son muchos los que se han lanzado a usarla sin directrices, como si fuera la panacea de los negocios o los RR.HH. Pero como en casi todo, esta red social tiene unas normas no escritas que conviene respetar, si queremos sacarle todo el partido.

Como hay ciertos errores en los perfiles de LinkedIn que son muy frecuentes, los hemos reunido todos, para que compruebes tú mismo si has caído en ellos, y así corregirlos. Algunos de ellos son de perogrullo pero te sorprendería la de gente que los comete. Y si al final de la lista confirmas que ninguno de estos fallos está en tu historial, podrás presumir de ser todo un experto en LinkedIn:

Perfil sin foto

Este sería uno de esos errores básicos en LinkedIn que sorprendentemente siguen cometiendo algunos usuarios. Un perfil sin foto da una sensación realmente mala, de dejadez o incluso de querer ocultar algo. De hecho empieza a ser habitual que proliferen perfiles “falsos” sin fotografía, cuyo único fin es recabar contactos para fines comerciales intrusivos o de otro tipo.

Por eso, si no queremos que nos confundan con uno de ellos, y además los demás puedan ponernos rostro, es fundamental que incluyamos una fotografía en nuestro perfil de LinkedIn. Más aún si queremos aumentar nuestras posibilidades de llamar la atención de reclutadores, contactos influyentes o colegas del sector que puedan nutrir nuestra red.

Foto inadecuada

Un error que sí es más habitual es el de los perfiles de LinkedIn cuya foto está recortada, es de mala calidad o en las que se ve al usuario realizando alguna actividad, digamos, poco profesional (por ejemplo, tomándose una cerveza o haciendo el gesto de ‘V’ de victoria). Lo más aconsejable es incluir una foto que destaque nuestro lado más profesional; esto no significa que tengamos que aparecer en traje o que esté prohibido sonreír (al contrario, una sonrisa comunica valores positivos como la cercanía o la productividad), sino que dejemos los selfies, las mascotas o los momentos sociales para otras redes sociales más adecuadas para ello.

También es verdad que algunas fotos son más adecuadas que otras en función de nuestro perfil de LinkedIn; si somos abogados o asesores será más adecuada una captura formal que si somos diseñadores gráficos o actores, donde es aceptable cierta flexibilidad que permite reflejar ese lado artístico en la foto. Lo ideal es que la imagen exprese de la forma más fiel posible quién somos y que potencie aquello que más nos interesa destacar según nuestra profesión.

Dejar el extracto en blanco

La parte que más suele dejarse en blanco en los perfiles de Linkedin es el ‘Extracto’, entre otras razones, porque es una de las más amplias, para que el usuario se explaye y cuente qué es lo que le apasiona, lo que se le da mejor o a dónde quiere llegar. Todo ello requiere de un ejercicio de narrativa y, por qué no, también de autorreflexión que no siempre es fácil y para el que se necesita inspiración.

Pero es una sección importante sin la cual este quedaría casi reducido a un simple CV. Y debe ser más que eso. No se trata de poner lo primero que nos venga a la cabeza, porque tampoco nos beneficiaría; quizá lo mejor sea redactarlo en un documento a parte, en varios días si fuera necesario, retocando lo que no nos convenza e incluyendo elementos que nos vayan surgiendo. Fijarnos un plazo para elaborarlo, e incluirlo cuando lo tengamos terminado.

Pensar que el perfil de LinkedIn es un curriculum

Si eres reclutador o trabajas en una empresa de RR.HH. este punto no te disgustará tanto. Pero una gran mayoría de profesionales que usan LinkedIn no lo son, y a ninguno le interesa demasiado leerse cientos de CVs.

LinkedIn no es un portal de empleo al uso y su éxito no radica en difundir perfiles formales, rígidos y llenos de datos. LinkedIn es conversacional y personal; sirve para establecer vínculos y lazos con otros contactos, y para ello tenemos que hacer que nuestro perfil les resulte interesante. Es preferible explicar lo que hemos logrado en una empresa a detallar cuáles era nuestras labores, y mejor aún si nuestro papel sirvió para que un tercero lograra su objetivo. El storytelling en este punto es fundamental: recuerda que si queremos influir en lo que los demás sienten o piensan (en este caso de nosotros mismos)

Elegir un titular poco acertado

Por mucho que estén de moda o suenen “buenrolleros”no llenes el titular de tu perfil de LinkedIn de conceptos tipo “Ninja” “Rockstart” o “powermarketer”. Aunque te sientas identificado con ellos, en un entorno como el de esta red social profesional suenan más bien a autobombo barato, que no te beneficiará a la hora de construir tu marca personal y generar nuevos contactos. Los expertos aseguran que lo ideal es que el titular responda a quién puedo ayudar y cómo.

Pero igual que hay palabras que es mejor no emplear, hay otras que son fundamentales para que nuestro target nos encuentre fácilmente, ya sean clientes, colaboradores o colegas del sector. No es más que hacer SEO aplicado a nuestro perfil de LinkedIn, incluyendo aquellas palabras clave que mejor definan lo que hacemos y el sector al que pertenecemos.

Escribir en tercera persona

Imagina lo extraño que resultaría tener una conversación con alguien que hablara de sí mismo en tercera persona. Extraño, además de pedante y uno de los errores de LinkedIn más comunes. El mismo efecto causa el perfil de LinkedIn de un usuario que describe lo que hace hace o lo que ha logrado como si se tratara de otra persona.

Inclusive los directivos de grandes compañías o los políticos hablan en primera persona, porque no hace falta evidenciar la importancia de lo que uno hace de esta manera; hay otras formas más sutiles y adecuadas de demostrarlo.

No indicar una dirección de correo o el usuario de Twitter

Tenemos que intentar ponérselo fácil y accesible a quien quiera contactar con nosotros. Porque ya sabemos que en el mundo de Internet, la paciencia de los usuarios es mínima y suele primar la ley del menor esfuerzo. Por eso, asegúrate de incluir enlaces a otras redes sociales o tu dirección de correo electrónico en tu perfil de LinkedIn. De esta manera estarás evitando que tengan que buscarte por otros canales o perder ese lead.

No emplear bien los mensajes privados

El apartado de los mensajes directos en LinkedIn merecería un post aparte. Ciertamente son un recurso valiosísimo que nos permite ponernos en contacto con usuarios a los que no podríamos acceder de otro modo. Y es precisamente por esto que debemos emplearlos con sentido.

La primera ocasión en que podemos escribirlos es al mandarle una invitación para conectar a un usuario. Esta toma de contacto inicial es muy importante y sin embargo la solemos subestimar, dejando intacto el mensaje estándar que aparece por defecto. Este tipo de invitaciones son negativas porque resultan frías e impersonales y no demuestran un interés real por el usuario con el que queremos conectar. No se trata de escribir una parada, pero sí de explicar en dos o tres líneas el motivo de nuestra invitación.

Cuando esto no se hace, muchas veces se cae en el siguiente error: mandar un segundo mensaje directo de LinkedIn, esta vez sí, indicando el motivo de nuestro interés y, en el peor de los casos, haciendo una petición. Y esto va en contra de lo que se considera apropiado en las relaciones interpersonales, ya sean en la vida real como en entornos online. Solicitarle algo a alguien que no conocemos está fuera de lugar y además contradice la ley no escrita de los entornos digitales: ofrecer y ofrecer. La contrapartida ya nos llegará más adelante.

Igualmente no es recomendable mandar un segundo mensaje directo después de que acepten nuestra solicitud, deseándole a nuestro nuevo contacto una feliz semana o incluso dándole las gracias. Este tipo de cosas no aportan valor y le hacen perder tiempo a nuestro interlocutor.

No sacarle partido a las visitas a nuestro perfil

Seguro que más de un usuario de LinkedIn le dedica buena parte de su tiempo en esta red social a comprobar quién ha entrado a consultar su perfil. Aunque es cierto que esta posibilidad tiene muchas limitaciones en la versión gratuita, se trata de información interesante que podemos aprovechar.

Si alguien entra en nuestro perfil, es interesante que conozcamos los motivos  que le han llevado hasta él. Si contamos con una cuenta Premium es tan fácil como escribirle un mensaje directo, o si no podemos localizarle a través de otro canal, como Twitter, y así comprobar si es un contacto con el que nos interesa conectar.

Emplear mal las recomendaciones

Como sabes, las recomendaciones en LinkedIn equivalen a los ‘Likes’ de Facebook. Cuando decimos que hay que emplearlos bien nos referimos a que, como en todo, la virtud está en el término medio. Pueden ser un recurso muy útil si, por ejemplo, nos interesa proponerle algo a un contacto o ponernos en contacto con él y no queremos abordarle directamente; con las recomendaciones a sus artículos o a los contenidos que comparte estaremos logrando que le suene nuestro nombre.

Sin embargo, tampoco se trata de recomendar todo cuanto nos encontremos en el muro, porque puede denotar falta de criterio o incluso jugar en nuestra contra, ya que lo que recomendamos aparece vinculado a nuestro nombre.

No emplear bien los grupos

Aunque parezca sorprendente, hay usuarios de LinkedIn que no forman parte de ningún grupo. Son lobos solitarios que actúan contra la propia naturaleza de colaboración, participación y networking de esta red social. Así que si eres uno de ellos, ya puedes ponerte manos a la obra a buscar grupos donde se traten temas relacionados con tu especialidad o tu área profesional. Aunque solo sea porque te permite mandarles mensajes directos a sus miembros aunque no estén en tu red de contactos.

Pero en realidad el mero hecho de pertenecer a un grupo de LinkedIn no significa que tengamos el trabajo hecho. Estos se nutren de los artículos o contenidos que comparten sus miembros, de modo que depende de ellos para que resulten interesantes. Una práctica poco recomendable es publicar un mismo artículo al mismo tiempo en varios grupos con la excusa de lograr mayor visibilidad, porque aparecerá duplicado o triplicado en los muros de tus contactos, con la consiguiente sensación de ‘spam’.

Por último, la participación en los grupos de LinkedIn siempre es bienvenida, ya sea publicando o compartiendo contenidos uno mismo o interactuando con los miembros que los publican. Pero esto último no es ni mucho menos obligatorio; si tenemos algo interesante que aportar o queremos dar nuestro punto de vista, perfecto, pero no es necesario alabar indiscrimadamente a todos los usuarios y a lo que comparten.

No desactivar las notificaciones de actualización de perfil

Este es uno de los básicos del decálogo no escrito de buenas prácticas en LinkedIn. A no ser que cambies de puesto de trabajo, los pequeños elementos que incluyas en tus perfil relativos a habilidades, idiomas o experiencia, poco les interesan a tus contactos, y menos aún para que reciban una notificación expresa avisándoles. Así que cada vez que hagas alguna de estas modificaciones, asegúrate de que tienes marcada la opción de ‘No notificar a tu red’.

Visitar los perfiles de forma anónima

Partiendo del hecho incontestable de que LinkedIn es una red social profesional, qué sentido tiene visitar los perfiles de otros usuarios de forma anónima. A no ser que nuestros intereses sean otros (lo que no es objeto de interés en este post) de lo que se trata es de construir nuestra red de contactos, y como ya hemos explicado, las visitas a otros perfiles puede derivar en interesantes conexiones y oportunidades.

 

Fuente: Tickbeat.